Es evidente que existe un estereotipo acerca de la capacidad artística de las personas con problemas mentales, la romántica idea de que el proceso creativo y la genialidad están estrechamente ligados con la locura ha tenido su argumentación en los muchos ejemplos de genios artísiticos diagnosticados y recluidos que han hecho parte de la historia. Los ejemplos más palpables sobre este tema se dan en la literatura, este fenómeno se debe a varias razones, una de ellas es que este tipo de expresión ha llegado a ser realmente introspectiva en el momento de tratar con los demonios más recónditos y oscuros del ser.
Resulta preciso cuestionarse hasta qué punto es la enajenación la que determina o hace parte del genio, y de ser así de qué forma interactúa con el proceso creativo. Al parecer los patrones de las enfermedades psicológicas de los escritores conocidos tienen bastante que ver con la depresión y la melancolía, lo cual sería lógico teniendo en cuenta que la literatura más admirada y estudiada es la que tiene como protagonista al drama humano, la exploración del mismo tal vez puede llegar a ser lograda con mayor éxito si el sentimiento se conoce en carne propia. Parte de los síntomas de una enfermedad mental son la sensibilidad, vulnerabilidad y falta de conformismo, sentimientos que al ser abstraidos o “cosificados” de una forma exitosa en una obra literaria pueden ser la clave para llegar a una de las formas más completas de expresión de humanidad, por esta razón es muy común ver que los escritores sanos intenten buscar generarse a si mismos los problemas mentales a través del uso de sustancias o poniéndose obligadamente en realidades sobrecogedoras. Los ejemplos más relevantes de escritores con padecimientos mentales y emocionales podrían ser los siguientes:
Virginia Woolf(1882-1941) Destacada escritora y editora británica, su originalidad literaria rompió con los moldes narrativos de la literatura inglesa anterior a su tiempo y sus escritos fueron relevantes en la construcción de la identidad femenina. Sufría de transtorno bipolar, intentó suicidarse en varias ocasiones hasta conseguirlo lanzándose al río Ouse, en Rodemell con varios montones de piedras en los bolsillos.
Friedrich Hölderlin (1770-1843) Poeta lírico alemán, su poesía acoge la tradición clásica y la funde con el nuevo romanticismo. Sufría constantemente de fuertes crisis mentales cuyos síntomas eran una gran agitación motora, largos paseos sin rumbo, escasa orientación espacio-temporal, frecuentes accesos de ira y, sobre todo, una incontrolable e ininteligible verborrea (posiblemente esquizofrenia catatónica).
Antonin Artaud (1896-1984)poeta, dramaturgo, ensayista, novelista, director escénico y actor francés, sufrió de una neurosífilis adquirida de uno de sus padres. El dolor físico y cierta sensación de paranoia no lo dejaron nunca y lo obligaron a pasar largas estancias periódicas en sanatorios mentales (cuyo ejemplo más prolongado y trágico son los nueve años que pasa encerrado en El Havre, Villejuif y Rodez, de 1937 a 1946).
Guy de Maupassant (1850-1893) Escritor Francés conocido principalmente por sus cuentos, sus temas favoritos son los campesinos normandos, los pequeños burgueses, la mediocridad de los funcionarios, la guerra franco prusiana de 1870, las aventuras amorosas o las alucinaciones de la locura, se destacan sus cuentos de terror, género en el que es reconocido como maestro, a la altura de Edgar Allan Poe. Padeció durante su vida de grandes y frecuentes dolores de cabeza, temblores transitorios, fugaces, tartamudez también pasajera, y sobre todo un deseo obstinado de permanecer constantemente en movimiento. Sufría de grandes ataques nerviosos que lo llevaron a la locura, intentó suicidarse en una ocasión, pasó los últimos días de su vida en un manicomio.
Arthur Rimbaud (1854-1891)Poeta Francés de gran influencia, a los quince años ya había ganado todo tipo de premios de redacción y compuesto originales versos y diálogos en latín, a los 19 dejó de escribir para siempre. Tuvo una tormentosa relación homosexual con el poeta Verlaine con quien llevó una salvaje vida de alcohol, hachís, orgía y excesos.
Federico Nieztche (1844-1900)Filósofo, poeta y filólogo alemán, considerado uno de los pensadores modernos más influyentes del siglo XIX. Tuvo muchos padecimientos físicos durante su vida, a los 44 años sufrió un colapso mental y empezó a mostrar signos de demencia hasta terminar completamente loco y vivir internado un año en una clínica, muchas son las especulaciones de la causa de su locura (cáncer cerebral, despertar místico, desajuste psicológico... ), pero hasta el día de hoy no se sabe con certeza cuál fue.
Ernest Hemingway(1899-1961)Escritor y periodista estadounidense. Uno de los principales novelistas y cuentistas del siglo XX. Sufría de alzheimer y poseía un fuerte carácter depresivo, se suicidó con una escopeta.
Los casos expuestos son tan solo una pequeña muestra de una realidad que acontece de forma repetitiva en los diferentes campos de la literatura. Sin embargo no sería pertinente el esperar que un enfermo mental tenga mayores capacidades creativas que una persona sana; si bien es sabido que existe una tendencia de los grandes escritores a padecer de una enfermedad de este tipo, esto no significa necesariamente que el fenómeno se dé de forma contraria, es decir, los enfermos mentales no son más artistas que los no enfermos. Esta forma soñadora de ver este padecimiento ha hecho que muchos enfermos se sientan artistas incomprendidos que no se deben rendir, por lo que no siguen un tratamiento; esta acción y la falta de éxito artísitico pueden acrecentar los problemas mentales de estas personas y a su vez aumentar la validez de un mito que no es nada beneficioso para la salud de miles de personas.
La historia es cambiada por los seres humanos a través de sublevaciones en todos los niveles, en el nivel artísitico esta sublevación generalmente es originada por una discrepancia con la realidad (que es casi la base de cualquier enfermedad mental), pero esta visión o posición como ser inquieto ante su entorno tan solo es uno de los muchos elementos que propician la calidad de la expresión. Sin embargo es oportuno preguntarse si no es igual de válida la percepción de un ser sano mentalmente, ¿acaso a partir de una existencia feliz no se puede aportar una visión revolucionaria al mundo?¿es posible que el éxito del mensaje angustiado se deba a un sensasionalismo innato en el ser humano? Los ejemplos no son efectivos en el momento de contestar estas preguntas, por lo que tal vez es necesario evaluar una situación que nos pone a dudar sobre si lo que realmente busca el hombre para su total desarrollo es la felicidad.